La Presidenta dijo que cuando la oposición pierde en
las urnas “los modales se les van al demonio”. Desde el oficialismo,
con Daniel Scioli a la cabeza, aseguraron que la oposición sólo busca
generar zozobra.
La
presidenta Cristina Fernández de Kirchner salió al cruce de la oposición
y sus denuncias de fraude en las elecciones en Tucumán. Al hablar en un
acto en la Bolsa de Comercio, criticó la actitud tomada por los
dirigentes del PRO y el radicalismo, a los que advirtió que actúan como
“predicadores del consenso” y “el diálogo”, pero “cuando las urnas no
dan los resultados que quieren, el consenso, el diálogo, el estilo y los
modales se les van al demonio”. Acompañada por el candidato a
presidente del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, y todo el
gabinete nacional, interpeló a los partidos opositores: “Sólo pedimos
que reconozcan nuestros triunfos porque ésa es la verdadera democracia”.
La reacción se produjo horas después de la conferencia de prensa
conjunta de Mauricio Macri, Sergio Massa y Margarita Stolbizer. Allí,
los candidatos presidenciales de Cambiemos, UNA y Progresistas sembraron
nuevas sospechas sobre la transparencia del sistema electoral y se
negaron a reconocer el triunfo del candidato a gobernador tucumano por
el Frente para la Victoria, Juan Manzur (ver página 2). En la Casa
Rosada no tienen dudas de que la movida es una estrategia política del
conglomerado opositor para hacer de las elecciones nacionales de octubre
–en las que se ven perdiendo– un terreno minado.
Ayer, la primera línea del FpV salió a advertirlo. Scioli, el jefe
de Gabinete Aníbal Fernández y el ministro de Defensa Agustín Rossi
fueron algunos de los que lo plantearon abiertamente.
Fernández de Kirchner se limitó a reclamar a la oposición que acepte
el resultado de las urnas. Apartándose por unos párrafos de los temas
económicos para referirse a las elecciones, dijo a macristas y
radicales: “Si quieren estilo para reconocer la derrota, tengo el
ejemplo de un gran hombre, de un presidente que levantó al país de las
ruinas y que en el año 2009, cuando perdió las elecciones legislativas
en la provincia de Buenos Aires por dos puntos, salió y reconoció la
derrota”.
En esta línea, y ante un auditorio de empresarios y banqueros, la
Presidenta pidió disculpas por la digresión e ironizó sobre “verlos así,
tan desaforados, tan locos porque no han tenido los resultados que han
querido”, lo que demuestra que todo “lo del estilo, los modales, el
diálogo y el consenso era una postura”. Agregó que al FpV le interesa
“dar certeza y previsión”. “Nada se termina”, retomó más adelante el
punto, y llamó a “seguir estos doce años de crecimiento de una sola
manera, profundizando las políticas, corrigiendo los errores, apuntando
al desarrollo que nos falta”.
Finalmente, en una definición aplicable tanto a las elecciones
nacionales como al sistema democrático, pidió “a los argentinos” que
“por eso, a los que quieren venir a tirar abajo la pared, no se lo
permitan, porque después, seguro que se la levanta otro, pero no para
ustedes, sino que se lleva los ladrillos a su casa”.
También Daniel Scioli, horas antes, había reclamado a los partidos
de la oposición que reconozcan el resultado de los comicios tucumanos,
que calificó de “contundentes”. El gobernador bonaerense aseguró que los
dirigentes opositores “buscan generar zozobra y dudas” instalando la
idea de fraude, como “una estrategia política planificada” porque “las
cosas no les están saliendo como esperaban”. El candidato del FpV
responsabilizó además a Macri de buscar conseguir “una repercusión
internacional”, cuando “creo que primero tendría que pensar en la
Argentina”.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, coincidió en que las
denuncias de la oposición son parte de una estrategia definida de
antemano. “Me preocupa este plan urdido una semana antes para
deslegitimar la elección. Todo esto es una situación generada por la
oposición por no aceptar un resultado más que claro”, alertó.
Para el ministro de Defensa, Agustín Rossi, “Macri cree que si la
Argentina se incendia antes del 25 de octubre, él se favorece. Por eso
va a hacer todo lo posible para generar caos, junto al Círculo Rojo, de
acá a las elecciones”. Rossi, que es candidato a diputado al Parlasur,
apuntó que el jefe de Gobierno “anda con el bidón de nafta y los
fósforos queriendo prender fuego la Argentina”. “Las actitudes de Scioli
contrastan claramente con las de Macri. En las coyunturas más
complejas, demuestra mesura y responsabilidad a la hora de las
decisiones. En cambio, Macri anda agitando tempestades –añadió–. El
candidato presidencial de Cambiemos está demostrando una actitud de
enorme irresponsabilidad. Nadie que aspire a gobernar la Argentina puede
concretar su objetivo a partir del fracaso del país.”