La Archidiócesis de Madrid, regida por el cardenal Antonio María Rouco
Varela, ha tomado una decisión que traerá cola y que crea un precedente para el
resto de la Iglesia Católica en España y también del resto del orbe. El
arzobispo acaba de nombrar de una tacada de ocho exorcistas para Madrid tras la
avalancha de peticiones y de casos en los que existiría una influencia
demoniaca.
Este hecho coincide prácticamente en el tiempo, aunque la decisión tomada por
Rouco es anterior, con el supuesto exorcismo, luego desmentido por el Vaticano,
realizado por el Papa Francisco en plena Plaza de San Pedro el día de
Pentecostés.
Según informa Religión en Libertad, el cardenal Rouco Varela ha
elegido a ocho sacerdotes de su Diócesis que se caracterizan por su recta
doctrina y también por su profunda vida espiritual y así poder hacer frente a la
avalancha de peticiones que se presentan a la Iglesia en Madrid. Entre ellos
destacan las denominadas posesiones demoníacas y también las llamadas
influencias maléficas y que englobarían la magia negra, los echadores de carta,
el mal de ojo, los quiromantes y otros tipos de esoterismos.
En este sentido, el arzobispo ha nombrado a César Franco, obispo auxiliar de
Madrid, como coordinador de este nuevo equipo de exorcistas que llenará el vacío
que existía hasta ahora. Desde el Arzobispado aseguran que "los ochos sacerdotes
confirmados por el cardenal Rouco para el ministerio de exorcistas están en un
periodo de formación acelerado".
Y es que la pastoral del exorcismo y la importancia del diablo han quedado
durante las últimas décadas en un segundo plano en el seno de la Iglesia por lo
que no sobran los expertos que puedan enseñar a los sacerdotes que se preparan.
De este modo, los ocho candidatos están estudiando con premura el "Ritual
Renovado de Exorcismos" que aprobó Juan Pablo II en 1998. También están tratando
con el antiguo Ritual de 1614 y también con el de 1952.
Para organizar el trabajo de los nuevos exorcistas madrileños se aprovechará
la división territorial de la Diócesis. Actualmente, está dividida en ocho
vicarías por lo que cada uno de estos sacerdotes estará encargado de una de
ellas. Así, los fieles que necesiten la atención de estos sacerdotes deberán
ponerse en contacto con su vicaría correspondiente.
Sin embargo, los exorcistas no trabajarán solos. De hecho, contarán con un
equipo de psiquiatras que ayudará al sacerdote a discernir si la persona
atendida sufre algún tipo de alteración psiquiátrica y así poder descartar la
influencia demoniaca.
Además, de la formación teológica y de la pastoral de exorcismos, estos ocho
sacerdotes deberán especializarse en el mundo de las drogas y de las sectas,
para así poder acotar y facilitar el área de trabajo.
La presencia de exorcistas en las diócesis españolas es bastante escasa
aunque los obispos están cambiando esta tendencia ante el aluvión de casos que
están llegando. En estos momentos, tan sólo una de cada cuatro diócesis tiene
exorcistas.
El caso de Madrid es llamativo pero no único. Otra de las grandes diócesis
europeas como Milán, quizás la más importante tras Roma, optó hace escasos meses
por hacer algo similar. El cardenal Angelo Scola, uno de los que sonó como
papable en el pasado Cónclave, multiplicó el número de exorcistas de la Diócesis
pasando de seis a doce. Además, creo una centralita telefónica permanente para
atender las peticiones de los fieles.
En aquella ocasión el motivo ha sido el mismo que en Madrid: la avalancha de
casos que llegan a la Curia. El obispo auxiliar de Milán,Angelo Mascheroni,
afirmaba que cada vez eran más las llamadas de los fieles pidiendo información,
teléfonos, nombres o lugares donde poder explicar los supuestos casos de
posesión.
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