Mostrando entradas con la etiqueta FÁBULA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FÁBULA. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de noviembre de 2017

El Oso, la Mona y el Cerdo.



Un oso, con que la vida
ganaba un piamontes,
la no muy bien aprendida
danza, ensayaba en dos piés.
queriendo hacer de persona,
dijo a una mona: "¿Qué tal?"
Era perita la mona,
y respondióle: "Muy mal."
"Yo creo, replicó el oso,
que me haces poco favor.
¡Pues qué! ¿mi aire no es garboso?
¿No hago el paso con primor?"
Estaba el cerdo presente,
y dijo: "¡Bravo! ¡Bien va!
Bailarín mas excelente
no se ha visto ni verá."
Echó el oso, al oír esto,
sus cuentas allá entre sí,
y con ademán modesto
hubo de exclamar así:
"Cuando me desaprobaba
la mona, llegué a dudar:
mas ya que el cerdo me alaba,
muy mal debo de bailar."
Guarde para su regalo
esta sentencia un autor:
si el sabio no aprueba, malo;
si el necio aplaude, peor.
Moraleja:
Nunca una obra se acredita tanto de malo, como cuando la aplauden los necios.

----------------------------------------
Esta fábula debería razonarse mas a menudo por parte de los votantes, ya que es aplicable en la política española. Y para dejarlo pensando le dejo esta pregunta ¿si los corruptos que gobiernan el país y otros socios probadamente corruptos opinan mal, degradan, tergiversan, ponen los poderes públicos a trabajar de modo partidario para inventar pasados maliciosos, o compañeros indeseables, para convencer y aconsejar al pueblo que Unidos-Podemos es lo peor...si los medios de comunicación apoyan al gobierno....no deberíamos razonar como lo hace el oso?

martes, 29 de diciembre de 2015

HUMOR Y REFLEXIÓN


 Fontanarrosa, en ANSÉS 2.0.jpg


FÁBULA DEL PELOTUDO, Según Fontanarrosa

Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el pelotudo del pueblo. Un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y recibiendo limosnas. Diariamente, algunos hombres llamaban al pelotudo al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso. Él siempre agarraba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió: - Lo sé, no soy tan pelotudo..., vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda. Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:

La primera: Quien parece pelotudo, no siempre lo es.

La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos pelotudos de la historia?

La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos

La cuarta: (pero la conclusión más interesante) Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo

MORALEJA:

"El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pelotudo delante de un pelotudo que aparenta ser inteligente"

Fontanarrosa
Enviado por Ana. S. desde Carapachay- Buenos Aires, ¡Gracias!