Durante siglos las religiones vienen creando esclavos mentales que acepten de buen grado el sufrimiento diario, todas ellas, sin distinción, buscan ciudadanos dóciles y que encuentren "la paz" o vean "la luz", o la simbiosis con Dios, u otros términos igual de llamativos. Una trampa muy hábil y fructífera para tener dominados a los seres humanos, es una especie de "policía espiritual", que en concordancia con la policía gubernamental hacen un gran equipo de trabajo para sostener en paz a las masas. Desde tiempos inmemoriales la iglesia nos viene llenando de palabras bonitas como que los cielos están llenos de sufridas víctimas terrenales que luchan por un mendrugo, mientras sus jerarcas beben, comen y se hospedan en lujosos palacios, rodeados de obras de arte, dinero e incluso un ejército protector y para más, con privilegios de estado. La gente asimiló durante siglos estas enseñanzas y ayudados por el enigma del futuro el miedo a la muerte (dos ignorancias eternas que nunca podremos superar) se siente segura y feliz adorando una figura de madera tallada, o llorando contra un muro, obedeciendo a sus captores de alma y cuerpo y pagando con dolor, sacrificios y sumisión a toda prueba, estos "detalles" facilitan mucho la tarea de los gobiernos que no son otra cosa que continuadores de la misma idea, y no se puede esperar otra cosa ya que si llegan al poder es porque son de la misma idea, todo gobernante que se salga de estas reglas establecidas, será perseguido hasta que caiga. A nivel personal cualquier persona que escriba estas cosas, será "eliminado" de su entorno, incluso el más intimo y querido, sobre esa persona, los mediocres y amaestrados, lo tildaran de "loco, rebelde o comunista", quien se anime a decir aquello de "las religiones son el opio de los pueblos" pagará muy caro su atrevimiento.
No es difícil de entender porque hay pueblos que no mejoran su modo de vida, que cambian de gobernantes que no son diferentes unos de otros, sino, tan solo en el modo de decir o expresarse. Me da mucha pena ver a países que quiero y a gente que quiero, teniendo esperanzas de cambio, de justicia social, de igualdad, viviendo y siendo parte del ochenta por ciento de católicos, en estados católicos, como por ejemplo en América Latina... o musulmanes ¡que da igual! porque la idea es la misma...¡jodeos en esta vida para ir con Ala que allá en el paraíso os esperan veinte vírgenes...leche y miel!
Mientras cada uno no se plantee un cambio personal y de pensamiento libre, no habrá cambios ciertos, mientras haya gente que crea que " la palabra de Dios" no fue escrita por hombres ambiciosos con afán de liderazgo seguiremos de fracaso en fracaso.
Se que es un dolor personal e intento que no se note en mis relaciones personales, pero les cuento una anécdota muy esclarecedora que tiene que ver con el patriotismo (otra enseñanza del sacrificio), un amigo argentino que hacía rato había abandonado el catolicismo, ahora sube al Facebook fotos y frases donde se mezcla al nuevo Papa con la bandera argentina, el patriotismo se volvió a fundir en él con la religión, quiere creer que este nuevo Papa es bueno y está con los pobres, no se lo reclamo porque necesita tener dos esperanzas, una Argentina nueva y una Iglesia mejor. No seré yo quien le quite sus esperanzas, Pero dudo que se hagan realidad y vuelva a sufrir una doble frustración.
JTA.