No se porque se me dio por recordar el llano, tal vez sea que estoy viendo la necesidad, porque que en algunos lugares ocupados por gente "más civilizada", con trajes y corbatas y que se rigen por leyes muy laxas, estos pechos fríos me están robando los cuartos descaradamente y para colmo de males desde sus escaños y sus oficinas de lujo, me da que se están cagando de risa de los pendejos como yo, y no se imagina las ganas que tengo de imponer la ley del llano y formar un "zaperoco" que ponga el monte revuelto y ver como se atropellan en la huida tantas fieras y alimañas.
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miércoles, 11 de septiembre de 2013
La ley llanera.
En los llanos venezolanos donde el sol impiadoso no perdona nada, ni siquiera a los pájaros que ansiosos no pueden esperar al atardecer para volar, ni a ellos siquiera, y a los pocos despistados se los puede ver caer como piedras incandescentes en picado y enterrase en el polvo del grosor de una cuarta, en esas tierras interminables donde apenas sobreviven los animales más fuertes y el llano se viste de cadáveres sedientos en la interminable época de sequía o mueren ahogados agonizando mientras son arrastrados por torbellinos de agua, en la época de lluvias, en esa tierra todo es así, solo se conocen dos verdades, la vida o la muerte. Y así como es el clima es su gente, fuerte y sin medias tintas, o se es o no se es y al que duda se lo lleva la riada. En esas extensiones infinitas no se suele reconocer la ley del gobierno que apenas si es un mero formulismo, porque es una ley de gente de ciudad que nunca tuvieron que luchar contra un tigre(1), ni saben lo que es ver como una mapanare se traga a un bebe al menor descuido de su madre, ni lo que duele ver arrastrase al ganado agonizando en busca de una gota de agua, ni enterarse al amanecer que el cuatreraje se robó unas reses hoy y otras mañanas, ni entiende de la bravura de un toro cerrero, ni han visto como las pirañas te pueden hacer cadáver en un santiamen, con todo y caballo, al cruzar un río y sino son las pirañas son los yacarés, todo es diferente en el llano y hay que haberlo vivido para entender que ante el tremendo calor te refresca "un ron a palo seco", hay que haberlo conocido para entender muchas cosas entre ellas. "La ley del llano" es dura y tajante como todo, como no podría ser de otra manera. Si te cojen cuatreriando en la tierra de otro, ni "alto policía" ni le informan que "tiene derecho a guardar silencio y todo lo que diga puede.. ¡ni derecho ni hostias! te meten plomo sin saludar y ahí te quedas, sobre la tierra reseca y antes de que se enteren los tuyos ya los zamuros y los buitres te dejan en la brillantez de los huesos y por si algo se les olvidó a los zamuros te rematan unas hormigas como camiones o más bien por su ferocidad, como tanques de guerra. En el llano venezolano solo queda una forma de ser, ¡derecho!, de lo contrario eres cadaver, y para serlo solo es cuestión de tiempo. Y así como matan a un cuatrero también muere quien deshonra a una mujer.
No se porque se me dio por recordar el llano, tal vez sea que estoy viendo la necesidad, porque que en algunos lugares ocupados por gente "más civilizada", con trajes y corbatas y que se rigen por leyes muy laxas, estos pechos fríos me están robando los cuartos descaradamente y para colmo de males desde sus escaños y sus oficinas de lujo, me da que se están cagando de risa de los pendejos como yo, y no se imagina las ganas que tengo de imponer la ley del llano y formar un "zaperoco" que ponga el monte revuelto y ver como se atropellan en la huida tantas fieras y alimañas.
No se porque se me dio por recordar el llano, tal vez sea que estoy viendo la necesidad, porque que en algunos lugares ocupados por gente "más civilizada", con trajes y corbatas y que se rigen por leyes muy laxas, estos pechos fríos me están robando los cuartos descaradamente y para colmo de males desde sus escaños y sus oficinas de lujo, me da que se están cagando de risa de los pendejos como yo, y no se imagina las ganas que tengo de imponer la ley del llano y formar un "zaperoco" que ponga el monte revuelto y ver como se atropellan en la huida tantas fieras y alimañas.
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