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domingo, 12 de julio de 2015

Tsipras debe caer... es un mal ejemplo para la serena Europa del dinero.

Este conflicto con Grecia que deberían ser discusiones de como permitir que los helenos puedan crecer y pagar, en ese orden, pasó a ser desde el primer momento que Syriza ganó las elecciones a segundo plano. La UE veía con malos ojos que el bipartidismo se terminara y llegara al club un socio raro, exigiendo nada más ni nada menos, que no ahogaran mas al pueblo raso. Los pandilleros económicos que nos manejan estaban tranquilos ya que tienen el control de su zona, tenían claro que Tsipras solo había llegado al poder con un treinta y poco por ciento de votos, nada serio para los pandilleros, era en principio un gobierno fácil de apretar o tumbar, pero el referendum les demostró que a pesar de lo que dicen los medios de comunicación europeos, Tsipras no debías ser tan malo o tan inutil cuando pasó a tener el apoyo del 62% de la población votante griega. Lo que ya no le gustó nada de nada a los pandilleros, eso de buscar apoyo a su gestión con un referendum, eso de preguntar al pueblo si querían que siguiera con su labor, solo lo había hecho un gobierno en los últimos cuarenta años, y fue otro insultante individuo como Hugo Chavez y ¡eso en Europa no está bien visto!, la democracia es un juego para jugar cuando hay elecciones, el resto sobra. El molesto Tsipras es tán loco que cree todavía que "un voto es un ciudadano" y no se enteró que en nuestra Europa actual "un voto es un euro"...¡pues sino te enteras te vas a enterar! le dijeron los pandilleros del barrio... y le cerraron el grifo del dinero, al "Leonidas" no le quedó otra que decretar un corralito.
"Con esto ya lo echarán" pensaron la pandillera mayor y su servíl lugarteniente que felíz derrapaba con su silla de ruedas por los pasillos. Pero no caía, por el contrario los desafiaba, tal vez a sabiendas de que también Jesucristo era un perdedor que crucificaron y que después de esa supuesta derrota se convirtió en el héroe mayor de todos los tiempos. Le exigieron mas y mas, incluso que bajara los presupuestos militares a sabienda de que tocar el poder y los ingresos de los militares era el toque genial para que lo tumbaran en dos días.... el cretino se negó a ello y además los amenazo con no retirar el voto de un NO rotundo al tratado de libre comercio (TTIP)...¡maldito griego! gritó la Merkel y su servil secretario se chocó con una columna y tuvieron que buscarle una silla de repuesto. Tsipras debe caer es la consigna, saben o presienten que firme lo que firme no pagará, ni en tiempo ni en forma, lo saben de sobra, como también lo sabe el FMI, porque a menos que intente acabar con su pueblo restándole derechos y el poco bienestar del que gozan, no podrá pagar. La pandilla está nerviosa, han hecho todo lo posible para que Tsipras caiga y... no cae. Por lo tanto hay que ahogarlo, aunque el pueblo griego se quede sin aire, mas y mas reclamos, mas y mas imposiciones, mas y mas exigencias a ver si el pueblo se cansa y lo expulsan de una vez, como han hecho antes con Papandreu, "los griegos habrán inventado la democracía pero nosotros sabemos como acabar con ella", le dijo por lo bajo el baboso español a la Thatcher alemana, que sigue tragando disgustos al tener que bajar la cabeza ante el negro ese que le ordenó que "quiero a Grecia en la UE" y necesita que sus serviles le doren un poco la píldora con halagos y reconocimientos. ¡Tsipras debe caer! hay que demostrarle a esos tontos votantes europeos que piensan que las cosas se podrían hacer de otra manera...¡quien la tiene más grande! y que aquello del que se mueve no sale en la foto sigue vigente y que al que intente levantar la cabeza sobre los mediocres se la van a cortar, con espada o guante blanco, con diplomacia o con dinero... ¡ni democracia ni hostias!, aquí manda el dinero y el dinero lo tiene la banca y la banca elige quien nos dirige y quien los defiende, lo demás es cuento chino... o griego en este caso.
¡Duro de matar!


martes, 28 de octubre de 2014

COMO SE LLEGA A SER SUPER RICO.


Pensamiento crítico

Vicenç Navarro

Cómo se llega a ser super rico

27 oct 2014




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Comentarios
Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
La característica definitoria de los tiempos que vivimos es la enorme concentración de la riqueza y de las rentas, consecuencia, en gran parte, de las políticas públicas aplicadas a la mayoría de la población por gobiernos de sensibilidad neoliberal a los dos lados del Atlántico Norte (Norteamérica y Europa Occidental) desde los años ochenta. El Presidente Regan en EEUU y la Sra. Thatcher en el Reino Unido iniciaron estas políticas, extendidas desde entonces a la mayoría de países de aquellos continentes. Estas políticas fueron la respuesta de las clases dominantes a las conquistas políticas, sociales y laborales conseguidas predominantemente por el mundo del trabajo. De ahí que un elemento común de aquellas políticas públicas neoliberales fuera un ataque frontal al bienestar social de las clases populares de aquellos países, a fin de recuperar los privilegios que habían visto disminuidos durante el periodo anterior 1945-1980. El objetivo de tales políticas era favorecer al capital, cuyas rentas eran la fuente de riqueza de esas clases sociales dominantes. Las políticas de los Estados durante este periodo 1980-2012 facilitaron, así pues, una enorme concentración de la riqueza y de las rentas, lo que se presentó, para justificarlo, como resultado de un sistema meritocrático en el que los que estaban arriba, en la cúspide de la sociedad, lo estaban como consecuencia de su mayor capacidad, mérito y productividad. En esta ideología –reproducida en los mayores medios de difusión y persuasión-, las desigualdades eran consecuencia de las diferencias naturales (e incluso biológicas) existentes dentro de la población, ocultándose la gran importancia que el Estado había tenido en el desarrollo de esa concentración de la riqueza y de las rentas, concentración que no se debía al mérito de los individuos que estaban en la cúspide, sino a sus conexiones, en gran parte de las ocasiones, con el Estado. Un caso claro es el de Bill Gates, una de las personas más ricas del mundo.
El caso Bill Gates, ¿cómo consiguió su riqueza?
Este personaje es considerado como el fundador de Microsoft, establecida como consecuencia de su gran creatividad. Conocido por su filantropía, Bill Gates es un hombre ampliamente conocido, que se presenta como el gran emprendedor que debe su riqueza a sus capacidades y méritos. El economista Dean Baker, Director del Center for Economic and Policy Research, en un breve artículo (“World’s Richest Man Tries to Defend Wealth Inequality”) publicado en el blog de este centro, donde describe una breve biografía de Bill Gates, muestra, sin embargo, hasta qué punto el Estado federal de EEUU configuró y ayudó a que estableciera su riqueza, riqueza que se debió a la enorme monopolización en la producción y venta de sus productos, con prácticas claramente deshonestas en sus formas de operar. La tolerancia, cuando no ayuda, del Estado federal con tales prácticas, ha sido una constante en la vida empresarial de Gates y su Microsoft. Dichas prácticas dificultaron el desarrollo de la tecnología de los ordenadores, como han concluido varios Tribunales de Justicia cuando aquellas prácticas fueron juzgadas.
Esta situación, en la que el Estado favorece la monopolización, es conocida en el caso de la industria farmacéutica, donde las patentes otorgadas por el Estado a la industria crean una situación de monopolio, que es la base de su enorme riqueza. El último caso es el caso del fármaco para tratar los casos de hepatitis C, que cuesta 84.000 dólares (unos 66.000 euros) para un tratamiento de 12 semanas, cuando la versión genérica cuesta solo 900 dólares (unos 700 euros). Dean Baker, por cierto, cita la paradoja que representa que la fundación filantrópica que lleva su nombre, la Fundación Bill & Melinda Gates, no haya dicho nada sobre el abuso de las patentes en los países subdesarrollados, a los cuales la Fundación intenta ayudar dándoles dinero para comprar fármacos (cuyos precios podrían reducirse especialmente si no hubiera tal abuso de las patentes).
Otro caso semejante es el de los banqueros –el mayor grupo de los super-ricos, es decir, el 1% de la población-, que están en la cúspide no como resultado de su brillantez, sino de sus prácticas especulativas facilitadas por los Estados, que perjudican enormemente a las actividades de la economía productiva, habiendo comprado la complicidad de sus reguladores públicos. El caso español es de los más claros, habiendo sido el Estado el que les ha ayudado a salvarse y evitar su colapso, cuando lo más lógico, eficiente y equitativo hubiera sido su sustitución por bancas públicas que garantizaran el crédito.
Y, por último, otro grupo del 1% de renta superior de los países, que Dean Baker señala, es el de las empresas, tanto manufactureras como de servicios comerciales, que han hecho su fortuna a base de una enorme explotación de sus empleados y trabajadores. El caso más claro es el de los dueños de la cadena de mercados Walmart, conocida por los altos niveles de explotación a su fuerza laboral. En base a esta evidencia, es difícil asumir que los personajes que componen la mayoría del 1% de renta superior de los países –los super-ricos- hayan alcanzado el nivel de riqueza y renta que tienen debido a sus propios méritos. En realidad, la complicidad con los Estados donde se sitúa su riqueza y/o la deshonestidad de sus prácticas, incluidas la monopolización del comercio y/o la explotación de sus empleados, explican su supuesto éxito.