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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Una tiza cuesta menos que una bala...

Recibo unos comentarios de dos lectores y sus planteamientos me incitaron a pensar y escribir este artículo.
¿Volveremos a vivir en España tiempos gloriosos en lo económico y social?
Nunca diré nunca porque la vida nunca da seguridades, por mucho que las busquemos y nos auto engañemos invirtiendo en supuestas seguridades.
Personalmente no veo una España brillante hasta dentro de muchos años, por razones un tanto infantiles si se quiere denominar así a razonamientos de dos más dos, exceptos de sueños y amores patrióticos o fanatismos idiotizantes (como todos los fanatismos), los resultados no son alentadores.
   Si comparamos con otros países del globo no tenemos riquezas en el suelo, ni a más profundidad.
   En el mundo de la ciencia perdimos muchos años y los seguiremos perdiendo al rebajar estas partidas.
   En agricultura y ganadería no podemos competir con los grandes exportadores del mundo.
   No somos una potencia guerrera, que podamos ir por el mundo robando pozos petroleros, ni ganando fortunas con la reconstrucción de los países destruidos, en ese plano ya estamos siempre que enviamos soldados en las campañas de la OTAN y solo recibimos migajas.
   En la banca mundial solo tenemos un par de bancos que son representativos, pero tampoco son todo lo importantes que se nos quiere hacer ver, además ya sabemos cual es el comportamiento de la banca, cuando se trata de "ayudar al país", muy por el contrario sus ganancias no están en España, están dando vueltas por el mundo o en paraísos fiscales.
   no tenemos la oportunidad de ser un paraíso fiscal, ya ese lugar está ocupado por Suiza, Gibraltar, isla Caimán, Panamá, isla de Man, y vaya a saber cuantos más que no lo son declaradamente, como por  ejemplo, Luxemburgo o Belize.
   Por lo tanto a España le toca destacar y recaudar con lo que nos permite el turismo y alguna que otra empresa más bien pequeña, que esté en condiciones de exportar, que las hay, y muchas, pero que no llegan a ser baluartes generadores de empleos y no se puede contar con ellas para salvar la economía nacional.
   Nos queda dentro de nuestras limitaciones como país, ser extremadamente correctos en la lucha contra la evasión fiscal y por ahora se está demostrando todo lo contrario, otra lucha vital será la corrupción y el manejo medido y bien aplicado de nuestros ingresos, o sea, aprovechar bien lo poco que generemos. Hay un resultado positivo de toda está locura de la burbuja inmobiliaria, nos quedaron buenas estructuras de comunicación, las carreteras aguantarán en buenas condiciones con poco mantenimiento, al igual que la red de ferrocarriles, muchos edificios de escuelas y hospitales están nuevos aún. Creo que nos debemos ir acostumbrando a nueva realidad, a todos los niveles, tanto en lo personal como en lo nacional. Ya nuestros deportistas no obtendrán tantas medallas, ni será la liga española la misma rica del mundo, ni seremos tan admirados ni el mundo hablará tanto de nosotros, una vez estabilizada la nueva situación, volveremos a ser el país que fuimos, y permita un símil futbolistico, un país de la mitad de la tabla, luchando para llegar a puestos de UEFA y mirando de reojo los puestos de descenso, nunca fuimos la séptima economía del mundo, eran cuentos de un optimista, pero tampoco llegaremos a una pobreza despiadada como se vive en los países del tercer mundo. Toca vivir con menos durante muchos años, de nosotros depende elegir y regular que es lo que realmente necesitamos para no perder la dignidad, por ahora toca volver a empezar, si se pudiera refundar el país, sería lo mejor, hay dos formas, invirtiendo en un tiza que cuesta menos que una bala y una pizarra menos que un revolver, esta refundación conlleva muchos años de educación de un pueblo, los pensamientos no crecen entre la maleza de la educación tradicional. La otra manera es violenta y puede ser ligera y dolorosa, pero también sería un fracaso después del triunfo inicial, pues carecería de un pueblo que apoye los cambios, por lo tanto, ha invertir en tizas y pizarras.