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viernes, 6 de noviembre de 2015

SI ERES CREYENTE O RELIGIOSO... ESTO NO TE VA A GUSTAR.

El buen samaritano es el ateo

Las personas religiosas se muestran menos altruistas con desconocidos, según los últimos estudios

Los menos religiosos parecen ser más proclives a ayudar a los demás
Los menos religiosos parecen ser más proclives a ayudar a los demás por empatía. / Ed Yourdon
  • Si alguna vez —Dios no lo quiera— le dan una paliza unos asaltantes mientras baja de Jerusalén a Jericó, más vale que después pase por allí un samaritano poco creyente. Porque ser religioso o ateo no hace más buenas a las personas, pero sí que parece condicionar la forma de entender la generosidad y el altruismo hacia desconocidos. Y las personas menos religiosas tienen una tendencia más espontánea a ayudar al prójimo, según los últimos estudios.
    Los niños más altruistas eran de familias ateas o no religiosas. La religión no es una garantía para la moralidad", asegura el autor
    El último trabajo ha sorprendido al mostrar que los niños y niñas criados en ambientes religiosos son menos proclives a ser generosos, que existe una correlación inversa entre el altruismo y la educación en valores identificados con la fe. Por medio de un experimento realizado con menores de entre 5 y 12 años en seis países culturalmente muy diversos (Canadá, EE UU, Jordania, Turquía, Sudáfrica y China), los investigadores encontraron que los escolares que no reciben valores religiosos en su familia son notablemente más generosos cuando se trata de compartir sus tesoros con otros niños anónimos.
    "Es importante destacar que los niños más altruistas vienen de familias ateas o no religiosas", destaca el líder del estudio, Jean Decety, neurocientífico y psicólogo de la Universidad de Chicago. "Espero que la gente empiece a entender que la religión no es una garantía para la moralidad, y que la religión y la moralidad son dos cosas diferentes", remata cuestionado por la importancia de este estudio.
    Además, en la investigación se preguntaba a los progenitores si sus hijos eran más o menos generosos y, curiosamente, los padres y madres más religiosos creen que están criando una prole más solidaria: los creyentes dan por hecho que sus hijos son más altruistas, aunque a la hora de la verdad compartían menos. Otro hallazgo importante es que la religiosidad hace que los niños sean más severos a la hora de condenar el daño interpersonal, como por ejemplo los empujones. "Este último hallazgo encaja bien con investigaciones previas con adultos: la religiosidad está directamente relacionada con el aumento de la intolerancia y de las actitudes punitivas hacia delitos interpersonales, incluyendo la probabilidad de apoyar penas más duras". En resumen, los menores criados en ambientes religiosos serían algo menos generosos pero más proclives a castigar a quien se porta mal.
    Los más religiosos fundamentan menos su generosidad en las empatía y más en otros factores como el dogma, la identidad de grupo o la reputación", asegura Willer
    Hace un par de años, el sociólogo de Stanford Robb Willer publicó un estudio en el que, a través de tres experimentos, mostró que la compasión llevaba a las personas no creyentes a ser más generosas mientras que en las más apegadas a la fe la compasión no influía en su nivel de generosidad. "Para los menos religiosos, la fuerza de su conexión emocional con otra persona es fundamental para decidir si van a ayudarla o no", aseguraba Willer en su día: "Los más religiosos, por el contrario, fundamentan menos su generosidad en las emociones y más en otros factores, como el dogma, la identidad de grupo o la reputación".
    Desde hace siglos, distintos autores han abordado el debate de si la religión, creer o temer a Dios, provoca en los humanos una actitud más bondadosa, más solidaria, más empática hacia el sufrimiento de los demás. No obstante, en los últimos años la investigación psicológica ha revelado varias tendencias consistentes, como que los creyentes tienden más a dirigir su empatía hacia su propio grupo, que religiosos y no religiosos motivan su altruismo en valores diferentes y que usan criterios distintos para determinar qué acciones son inmorales.
    Sin embargo, la idea de que la religión consolidaba el altruismo aparecía en diversos estudios, como los que vienen publicando autores como Azim Shariff, que ha repasado en la revista Science la importancia de la fe a la hora de mostrarse más generoso con los demás. En sus trabajos se ponía a prueba el altruismo de la gente después de hacerles pensar (consciente e inconscientemente) en Dios y sus manifestaciones: aquellos que leían sobre él o veían vídeos relacionados antes de la prueba se mostraban notablemente más generosos que los que no. Las motivaciones no eran la compasión o la empatía, pero ayudaban más al prójimo al tener presente la figura divina.
    Por eso, Shariff considera que los resultados del estudio en niños publicado hoy "parecen superficialmente contradictorios" con su trabajo. Pero de gran importancia: "Creo que se trata de unas conclusiones fascinantes a partir de un esfuerzo impresionante. Este estudio nos obliga a repensar seriamente las cosas a fin de conciliar lo que sabemos", resume Shariff, de la Universidad de Oregón.
    Los padres y madres más religiosos creen que su prole es la más solidaria; los experimentos mostraron que era justo al revés
    Lo difícil sería explicar por qué ateos y creyentes (o poco religiosos frente a muy religiosos) actúan de forma distinta cuando se trata de pensar en los demás. Aunque no hay respuestas concluyentes, tanto Shariff como Decety aluden a una cierta licencia moral que se otorgan aquellos que ya rezan por los demás: si ya cubro el cupo de generosidad en mi parroquia, eso me exime de tener que ser altruistas con desconocidos. "Es un fallo mental particularmente interesante: haciendo algo bueno, que ayuda a fortalecer nuestra propia imagen positiva, se desinhibe el comportamiento egoísta y por lo tanto somos más propensos a tomar decisiones inmorales", explica Decety, uno de los mayores expertos en empatía. Eso explicaría que los niños criados en hogares religiosos, que se perciben como más sensibles y justos, son de hecho los menos altruistas entre sus compañeros de clase.
    Shariff, más crítico, considera que esto tiene una lectura a la inversa. "Se limitan a un tipo específico de generosidad espontánea. Es posible que alguien sea enormemente altruista donando el 20% de sus ganancias a la caridad. Y como ha estructurado su altruismo de este modo, no se sienten obligados a donar a un mendigo en la calle que les pide dinero de forma espontánea, o a un psicólogo que les da la oportunidad de compartir con alguien en un experimento".
    En la parábola de Jesús que recogió Lucas en los Evangelios, era un sacerdote quien pasaba de largo ante el necesitado y únicamente se detuvo el samaritano. Pero no sabemos quién era más religioso de los dos, ni si eso tuvo algo que ver.

    sábado, 20 de septiembre de 2014

    La visión de los tuertos.

    Dicen que uno demuestra su vejez cuando pierde el poder de sorprenderse o de espantarse, lo que en cierto modo me hace feliz pues a mis años aún me sigo maravillando con mis descubrimientos, lo que a veces me hace exclamar y expresar epítetos ante hechos que consideraba superados. Aunque también podría ser lentitud de crecimiento de mi parte, es otra posibilidad. Entonces para sacarme las dudas, hago preguntas y hasta pequeñas encuestas entre los seres que me rodean. No hace mucho le pregunté a diez personas (maestra, comerciante, ingeniera industrial, repartidor de gas, etc.etc..) ¿qué es el neo-liberalismo?...¡ni puta idea!, me constesto uno, el mas franco y el más directo, los demás más o menos, me dieron a entender lo mismo aunque con palabras mas delicadas y con rodeos estudiados para no demostrar su ignorancia. El sistema les impone la vida actual y su futuro y ellos ni saben de que se trata. "Van pá lante aunque no sepan pá donde". Otro caso llamativo es la diferencia entre matar animales para divertirse o matarlos para comer, haga la prueba, invente su pequeña encuesta y verá que muchos no distinguen entre el macabro placer de matar y la degradación humana que se incentiva por el hecho de divertirse matando, o la necesidad de alimentarnos, pues nos guste, todavía, somos omnívoros...como los cerdos.
    Hoy leí comentarios que ensalzaban al Papa Francisco porque en plena plaza San Marcos, alguien le alcanzó un mate y el como buen argentino, lo aceptó y lo bebió, ese gesto simpático fue aprovechado para describirlo como "auténtico", " cercano al pueblo", "que no renunció a sus raíces argentinas a pesar de ser el líder de la Iglesia" etc... etc... Y yo hice una pregunta, interesante pero inoportuna...¿Si ese mismo gesto lo hubiese hecho Cristina Fernandez o Pepe Mujica dirían lo mismo?, seguro que no, lo menos los tildarían de ¡populistas!...¡demagógos! y vaya a saber que más. Demás está decir que no obtuve una sola respuesta, aunque no eran necesarias pues al ver sus caras ya tuve bastante...¡me apuñalaron con la mirada!. Esa gente me demostró que tienen una sola visión de la vida.
    Otro hecho para prestar atención es el ver las reacciones que producen las noticias que a veces publico en este blog y que suelo titular..."Lo que no te cuentan los medios tradicionales" y pego noticias de diarios "de la otra acera" que son ahora, antes, con otros gobiernos eran de los nuestros, noticias de los avances que logran en los países "mal vistos", como Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Uruguay o la misma Argentina. La gente no quiere enterarse de los pocos o muchos progresos que haya en esos países, prefieren seguir viendo la única mirada que les da el ojo de los diarios masivos, de los telediarios comprados por el poder y seguir escuchando a periodistas y "expertos" que siguen ocultando verdades, no solo de "esos países raros", sino incluso de la misma España nuestra. Las otras versiones no sirven, prefieren ser ciegos de un ojo, que tomarse el trabajo de ver con los dos y desgranar todas las virtudes o defectos de manera lo más cierta posible. Mirando con un solo ojo es más fácil que se fomenten las guerras, más difícil que se puedan encontrar concensos que quizas nos permitirían avanzar como seres humanos, negándose a ver las dos caras de la moneda, el negocio que producen las diferencias está garantizado, todo se simplifica con una visión parcial, pues los musulmanes son malos y nosotros los buenos, los negros son negros y nosotros los blancos buenos y valiosos, los chinos son raros...y ¡cuidado con los rusos!. Con un solo ojo la mirada de la vida si simplifica mucho, y vivir es más cómodo. No hace mucho me comentaron un hecho que me afectaba directamente y del que no tenía noticia. En la cola del supermercado una mujer le dijo a otra, "ese viejo es ateo y comunista", la cajera del supermercado me lo comentó con cierto temor y secretismo...
    -¿Es verdad don José?-
    -Lo de ateo si...lo de comunista no-. Le contesté con mi mejor sonrisa. Lamentablemente mi fama de ateo y comunista me restará muchos saludos en el barrio, pero yo lucharé contra mis cíclopes vecinos para convencerlos de que incluso los ateos tenemos sentimientos nobles...o que al menos, yo, lo intento.