El gobierno de Macri derogó por decreto una de las mejores ley de medios del mundo, que buscaba proteger la pluralidad y el "anti-monopolio". Concensuada en el parlamento argentino en el año 2006 por todos los partidos políticos que lo componían. La misma ley que permitió a los grandes medios criticar, sin limitaciones al gobierno de Cristina, una ley de la cual ningún medio de comunicación mundial se atrevió a decir que en Argentina no había "total libertad de prensa". Sin embargo el nuevo gobierno argentino intenta entregar el manejo total de la información a grandes empresas afines, como, por ejemplo, el diario Clarín.