Es verdad que cuando uno decide ser emigrante vive más vidas, mejores o peor, puede depender de tu habilidad o de tu suerte o de ambas cosas a la vez, mejor dicho, de ambas a la vez. Quien emigra vive más, no se si peor o mejor, pero el solo hecho de cambiar nos brinda la oportunidad de saltar al vacio...¡sin red! y demostrarnos que somos capaces de sobrevivir fuera de nuestro entorno y que tenemos la suficiente valentia o locura para arriesgarnos a enfrentar otras sociedades. Aún a sabiendas que no sabemos mucho de ese país, ni tenemos amigos, ni parientes, ni carné político y a veces, incluso, de manera ilegal.
Emigrar es a veces hasta un acto de amor desesperado, como lo es por ejemplo dejar a una pareja que sabemos que la amamos pero que no podemos vivir con ella, aunque sepamos que la vamos extrañar, tenemos claro que la convivencia es imposible y que tarde o temprano nos hará daño. Yo he dejado mujeres que amaba y un par de ellas me dejaron por no ver futuro conmigo, es más, una me dejó con una frase lapidaria que a veces, todavía comparto "gallego...sos un boludo de primera".
Yo fui arrancado se Galicia sin permiso y yo mismo me arranqué de la Argentina, y de Venezuela porque el Caribe ama o mata, y yo quise seguir viviendo. Pero el ser humano es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra y decidí tropezar otra vez con la Argentina y me volví para comprobar que el amor que mata nunca muere. Unos años después de convivir con esa "mina imposible", que te atrapa como una araña que te da el mejor sexo y luego te devora, decidí otra vez que el amor de la araña te hace pelota, "te hace concha" dirían en cualquier barrio porteño, ¡te hace mierda! diríamos en la intimidad... y me volví a España en busca del remanso de la cuna original, en busca de mis primeras sensaciones, buscando el reencuentro con los sabores de mi primera niñez, "no redescubrimento dos olores das carballeiras e os castaños, os sabores da miña terra, e deixar de lado a morriña de tantos anos"...¿y que me encuentro? ¡un puto Carrefour! donde venden la empanada galega fabricada en Cataluña y una paella valenciana feita en Corea do Sul...¡manda carallo!
Pero emigrar siempre es vivir otras vidas y "yo non levo una... ni dous...ni tres.... eu ya levo catro".
Hace un días le dije a mi mujer "¡estoy hasta los cojones de España quiero vivir mi quinta vida!¿que te parece si nos vamos al África?"...y mandó...¡a tomar por culo!...( pero en alemán.)
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| Año 1974, saliendo de Ezeiza hacia Venezuela, en mi segunda emigración. |
