Vicenç Navarro
Autor del libro ‘Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante’. Anagrama, 2015
La causa de que no haya un gobierno alternativo al del Sr. Rajoy hoy
en España –según la dirección del PSOE y de los medios afines a tal
partido, tales como
El País y los informativos de
La Sexta–
es que Podemos en general, y Pablo Iglesias en particular, se opusieron
incluso a explorar la propuesta que había hecho Pedro Sánchez de
establecer una alianza PSOE-C’s-Podemos, basada en el pacto PSOE-C’s, al
cual se invitó a Podemos a sumarse, una vez alcanzado el pacto. Ha
habido una enorme movilización del mundo mediático, y de intelectuales
próximos al PSOE, para responsabilizar a Podemos en general, y a Pablo
Iglesias en particular, de que hoy no haya un gobierno alternativo al de
Rajoy. Incluso personas claramente de izquierdas han hecho y continúan
haciendo declaraciones o firmado manifiestos en los que se repite esta
argumentación, insinuando la enorme irresponsabilidad de Pablo Iglesias y
de Podemos (presentado como mero seguidor del líder) en obstaculizar el
establecimiento de un gobierno alternativo al de Rajoy.
Tengo que admitir que me ha costado entender la intensidad y
repetitividad de este argumento a la luz de una evidencia tan clara de
que sí que había otra alternativa para sacar al PP del gobierno a la que
proponía el PSOE. Solo la falta de diversidad ideológica de los mayores
medios de información de este país puede explicar esta situación, pues
estos medios han silenciado e incluso ocultado tal alternativa. Pero,
una vez convocadas ya las nuevas elecciones, parece que el Sr. Pedro
Sánchez decidió referirse, por fin, a que sí que había otra alternativa,
desfigurándola y faltando a la verdad en el proceso de reconocimiento
de tal alternativa. En unas declaraciones publicadas en
El País (27.04.16), tal dirigente del PSOE dijo lo siguiente: “
siempre
dije que no iba a hacer descansar el gobierno de España en fuerzas
políticas que quieren romper España, y con respeto a las mismas no
contaré con ellas”.
La famosa defensa de la “unidad de España” como argumento para no aceptar una alternativa de izquierdas
Ahí está el punto clave del que nunca se habló abiertamente durante la campaña, excepto en insinuaciones y manipulaciones que se repetían también en los mayores rotativos, como
El País,
que presentaban a Podemos y a sus aliados como una amenaza para la
“unidad de España”, con aliados como En Comú Podem, que eran descritos
sistemáticamente como
independentistas. Es práctica común en
El País referirse a En Comú Podem como independentistas. Solo un ejemplo entre miles. Los corresponsales de
El País
Anabel Díez y Pere Ríos, en su informe publicado en primera página el
día 04.04.11, titulado “Líderes del PSOE advierten a Iceta de que no
ceda al independentismo”, definen a En Comú Podem como un partido con
posiciones independentistas, lo cual se hace continuamente. Y también
El País y
sus informadores se refieren al referéndum que Podemos y En Comú Podem
proponían que se realizara en Catalunya como referéndum
independentista.
La falsedad de tales aseveraciones aparece con toda claridad cuando
se leen los programas electorales de estos partidos. Ninguno de estos
partidos es independentista. De ahí que se debe concluir que los
corresponsales de
El País o son incompetentes, o están
mintiendo. Una situación semejante ocurre en cuanto al referéndum. El
referéndum es para que la población en Catalunya pueda votar si quiere o
no separarse de España, referéndum que es más que probable que hoy
resultara en una mayoría a favor de su permanencia en España. En
realidad, una de las principales razones del crecimiento del
independentismo es, precisamente, la negativa a que la población
catalana pueda expresar sus preferencias. El referéndum en sí no está ni
a favor ni en contra, es un mero instrumento democrático para que la
población exprese sus sentimientos.
Tales afirmaciones de Pedro Sánchez y de los medios próximos a él
eran y continúan siendo manipulaciones y mentiras que muestran el grado
de mezquindad al cual se ha llegado en la campaña que intenta promover
odio (sí, promover odio) hacia Podemos y Pablo Iglesias, y hacia a sus
aliados, presentándolos como anti-España. Los estándares de
comportamiento de los mayores rotativos alcanzaron ya las dimensiones de
las derechas latinoamericanas, que no tienen límites en su intento no
solo de vencer, sino de destruir al adversario, al cual se le ve como el
enemigo.
Qué es la famosa defensa de la “unidad de España”
Veamos cuál era la alternativa que apoyaba Podemos, En Comú Podem, en
Marea, Compromís e IU. Y verán que ninguna de estas fuerzas está
llamando a la ruptura de España. La otra fuerza política a la que se
proponía invitar a sumarse a esta alianza era el PNV, que no es tampoco
un partido independentista. ¿Por qué Sánchez está mintiendo y los
rotativos están mintiendo con toda desfachatez? Y la respuesta está
clara. Porque quieren movilizar el sentimiento patriótico del
nacionalismo españolista, todavía ampliamente extendido en España, para
defender, como siempre han hecho las derechas en España, “la unidad de
España”, un pretexto bajo el cual se oculta la intención de defender los
intereses económicos de la estructura de poder de este país. La
historia se repite. Las oligarquías económicas y financieras que
dominaban la vida económica del país, ante el terror de ver sus
privilegios afectados negativamente, realizaron un golpe militar el 18
de julio de 1936 para defender sus intereses bajo la llamada para
defender la “unidad de España”, que, por cierto, nadie estaba
amenazando.
No es la desunión, sino la redefinición de EspaLos tres partidos proponentes del nacionalismo españolista (el PP, el
PSOE y C’s) están defendiendo las políticas neoliberales que han estado
imponiendo a la población española utilizando el argumento de que están
defendiendo la “unidad de España”, unidad que, ahora, como en 1936, el
gobierno alternativo no hubiera amenazado. Se está deliberadamente
confundiendo la redefinición con la desunión de España. El argumento,
entonces y ahora, en contra de los “rojos” (ahora llamados utópicos o
irrealistas) y “separatistas” es la gran argumentación en defensa de sus
intereses económicos y financieros.El PNV es un partido nacionalista cristianodemócrata. Y para una
persona progresista, las políticas económicas y sociales
cristianodemócratas son en general más aceptables que las propuestas por
los partidos neoliberales como Ciudadanos. El PSOE (y, sobre todo, su
equipo económico de clara orientación neoliberal) prefirió a Ciudadanos
(tal como también escribió Jordi Sevilla en El País el 28.04.16) bajo el argumento de que los dos defienden la “unidad de España”.El nuevo gobierno hubiera sido el resultado del apoyo y la alianza de
una mayoría de fuerzas políticas que quieren romper con las políticas
neoliberales que han llevado a las clases populares de España a un
desastre. Es urgente que se establezca este frente amplio en contra del
neoliberalismo. Teniendo en cuenta la enorme impopularidad de las
políticas neoliberales iniciadas por el PSOE, expandidas por el PP y
aplaudidas por C’s, hoy existe la posibilidad de establecer un amplio
abanico de alianzas. Llamar independentista a este nuevo gobierno basado
en la alianza de las izquierdas con el PNV es simplemente de una mala
leche y mezquindad extraordinarias, pues ninguno de ellos defiende o
propone ninguna secesión.
¿Dónde está el independentismo?
Ahora bien, se dirá que para la investidura del gobierno alternativo
se requería, no la aprobación, sino la abstención de partidos
independentistas catalanistas, como ERC y Democràcia i Llibertat, lo
cual previsiblemente ocurriría, pues para ambos partidos el gobierno del
PP ha sido también una pesadilla. Pero esta abstención se presenta, de
nuevo, como consecuencia de las simpatías independentistas de Podemos y
de IU. Más mala leche. Estos partidos independentistas son todos ellos
claramente democráticos, y tienen toda la legitimidad para proponer lo
que deseen, incluyendo la secesión de España de sus comunidades. ERC
fue, por cierto, un leal colaborador del gobierno tripartito en
Catalunya. Y en las Cortes ha aprobado leyes que han beneficiado mucho
más el bienestar de las clases populares que las leyes votadas por el
PP, el PSOE y C’s. Ahora bien, el nuevo gobierno alternativo no les
hubiera pedido su apoyo, que quiere decir que voten sí a la investidura.
Era lógico que se hubieran abstenido (como ya habían insinuado) porque
el peor gobierno español para Catalunya, sea ésta un Estado
independiente o un Estado autonómico, era y es el gobierno del PP. ¿Cuál
es la objeción a tal abstención?
¿Qué ocurrirá?
La derecha (PP y C’s) intentará, una vez más, poner como el eje
central de las próximas elecciones “la defensa de la unidad de España”,
como hicieron en el conjunto del Estado para movilizar la bandera
española contra los radicales utópicos, y contra los separatistas,
mensaje que en la España uninacional, radial y antiplurinacional se
vende bien, como han mostrado las sucesivas elecciones.
La otra alternativa debería ser poner en el eje central el tema
económico-social, estableciendo un frente antineoliberal que puede
abarcar una amplia coalición no solo de las izquierdas (que necesitan
aliarse respetando la diversidad institucional), sino de otras
formaciones políticas que son antineoliberales y que deberían incluir
sectores del PSOE que se rebelen contra la alianza con C’s. No es
casualidad que las medidas ultraliberales sean promovidas por las
derechas españolas que intentarán, una vez más, utilizar el tema
nacional para esconder y ocultar el desastre social al que han llevado
al país. Y en esta movilización antineoliberal, es importante subrayar
que los que siempre han defendido la soberanía popular han sido las
fuerzas auténticamente democráticas de este país, soberanía hoy
abandonada por las mismas fuerzas que lo han estado dañando tanto. Son
estas mismas fuerzas las que han adoptado una actitud dócil y servil al
Estado alemán y al establishment financiero-económico-político de la
Eurozona, así como la aceptación y promoción del tratado de libre
comercio entre EEUU y la UE (el TTIP), que significa la pérdida de la
soberanía de los Estados frente a los poderes económicos y financieros,
sin ningún freno. Y estos partidos tienen la desfachatez de presentarse
como los grandes patriotas defensores de la “unidad de España”.