La falta de luz entristece y el pesimismo lo agrava todo, la esperanza se aparca y es apenas un recuerdo. Salgo a caminar por las calles vacías para no quedarme encerrado en mis cuatro pensamientos, cobijado por mis conceptos, asfixiado por mi mala vieja educación que se resiste a dejarme, masticando mis enojos en el aire viciado del bienestar. Entonces lo veo, se llama Fernando aunque todos los llaman Fernandito, por esa mala costumbre de ser falsamente cariñosos y darle rienda suelta a la conmiseración para con los discapacitados. Fernando viene a toda pastilla, dándole a las ruedas de su "Ferrari" impulsado a pura mano, a puro músculo de sus hombros necesariamente fuertes.
-Buen día don José -.
-Buen día chaval...reduce la velocidad que la silla no tiene air-bag -.
-Tengo la cabeza dura, abuelo-. Me gritó y provocó un derrape preciso, para doblar en la esquina.
Yo sé donde va Fernando, pensar en ello me levantó el ánimo y me reafirmó la valía de la cooperación mutua, me sentí mejor y a pesar de la lluvia de poca monta y el gris Rajoniano me nació una sonrisa.
Fernando va a lo de la viuda y entre los dos, por un rato, atraen un sol que ilumina sus soledades.
------------------------------------------------------------
http://www.amazon.es/valle-esperanza-Jose-Trillo-Arán-ebook/dp/B00QKHGL0K/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=14
No hay comentarios:
Publicar un comentario