domingo, 8 de enero de 2012

¿Que le digo a mi hijo?

 Supongo que entre los lectores debe algún padre "adelantado" en estas cuestiones y tal vez me pueda enviar un comentario que me ayudar a dar una respuesta positiva, (las otras abstenerse).
La conversación empezó por algo que le enviaron a través de Facebbok que decía esto:

Los franceses tienen un sueldo mínimo de 1.365 Euros = son ricos.
los griegos tienen un sueldo mínimo de 739 = son pobres,
el español es de 641 euros = somos gilipollas.
En el primer momento me causó risa, después me puse a pensar y si no lloré es porque como soy viejo y en la educación que recibí se imponía aquello de que "los hombres no lloran", me aguante las ganas como un buen macho ibérico que soy, viejo, si, pero macho de los de antes con extensión "al ahora", que quede claro. Como ví que ni siquiera haciendo ¡gluc! me bajaban los deseos, corrí a la cocina y me puse a pelar una cebolla, como para tener un pretexto, por si me viera llorar.
Mi hijo es un hombre de 25 años que cursa su último año de carrera, pero para ayudarse en sus gastos trabaja tres días a la semana en una "importante empresa española", por 400 y algo de euros y treinta y cinco horas semanales, pero...siempre hay un pero, el contrato (todo muy legal) era para los fines de semana y eventualmente unas horas en algún día de semana. El chico parece que es bueno y como dijo el gerente "es un jugador polivalente" (era un halago), o sea, que hace de todo, cubre todos los "faltantes" y se le dieran la oportunidad incluso lo podría reemplazar a él, ya que según mi hijo es "un fantasma" en la empresa, que firma lo que yo hago y no se lo ve nunca. Pero eso no importaría mucho, cada uno en lo suyo. Lo que si importa es el manoseo vil al que se lo trata respecto al contrato que firmó, las horas son al antojo y necesidad de la empresa, que despide gente y no la reemplaza, por tanto "el polivalente" hace milagros para poder ir a la facultad ya que los días de semana ya no son "eventuales". Lo llaman a trabajar ante cualquier ausencia de algún compañero, en cualquier puesto y a cualquier hora. Lo incomprensible es que la sucursal de esta empresa "no recauda menos que lo que recaudaba cuando mi hijo entró a trabajar, hace cuatro años" sino que lo mismo y a veces más. El "polivalente" también cierra la caja cuando la encargada esta jugando tenis y llama diciendo que no irá porque tiene una reunión importante, pero en Gran Canaria "nos conocemos todos y nos gusta el cotilleo", aquí, no nos enteramos de lo que no queremos.
En la sede central de la empresa, solo miran los números y como estos van bien, y no quieren descuidos, "aprietan al personal" enviando algún soquete que viene a dar cursos y dejar "como al pasar, que hay despidos en carpeta" "que el rendimiento baja, que la empresa necesita luchadores y cuatro pendejadas más conque el fulano este justifica el "turismo de empresa". Este fulano (como tantos en tantas empresas) se gasta en copas y cenas, hotel y taxis, en dos o tres días, lo que el polivalente y sus compañeros ganan en un mes.
Y los empresarios quieren mas reformas laborales...¿somos gilipollas? si, ¡somos gilipollas!
Al polivalente le falta un año para terminar la carrera, y sino sucede algo de fuerza mayor, lo terminará, con trabajo, o sin él, aunque su madre y yo tengamos que trabajar más horas o vender lo poco que tenemos o empeñar la dentadura (que es de las buenas...la pague con Visa) si fuera necesario.
Lo triste de verdad es que lo me dijo hace ya tiempo..."con una carrera y tres idiomas yo me largo de España".
Triste para él, para nosotros y para España.
Ahora viene la consulta sobre lo que me preguntó y de la cual no tengo respuesta, aún.
¿Que hago papá...donde me puedo ir?
- Y no sé...¿por que te tienes que ir?-
-¡Porque me están violando!-

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